La escuela en casa

Mucho se ha escrito, acá, acá y acá encuentran más sobre las virtudes y debilidades de los dispositivos que las escuelas armaron para afrontar esta atípica situación que tuvo a las escuelas del país un mes cerradas. En mi opinión personal, en contra de todos los maravillosos discursos pedagógico y educativos del activismo en casa; para mi, que pienso siempre con una mirada de un niño de tercer o cuarto grado: esta era una excelente oportunidad para no hacer NADA. Me pregunto cuánto afectará un mes sin clase a la totalidad de la instrucción a la que son sometidos los niños y los adolescentes; creo que eso no lo sabremos ¿quien se arriesgaría a semejante indagación? sería para quien lo haga, un suicidio profesional. Pero estas son mis chiquilinas ideas que nada tienen que ver con mis profesionales acciones… y de eso se trata lo que sigue:

En la escuela que estoy trabajando, la emergencia se vivió como tal y eso no implicó un desordenado caos de gente alborotada. Si no más bien una urgencia (temporal, teniendo en cuenta que teníamos tres días para preparar todo) y una responsabilidad centrada en responder a las necesidades del momento. Entonces, ante la urgencia de usar tecnología por llegar a las casas, nos reunimos (yo acudí telefónicamente, algo descompuesto en casa) se charló y se decidió armar un dispositivo de mailing para conectarse con las familias. El resultado…. supongo que lo veremos a la vuelta de las vacaciones. Pero esbozo acá no solo mis percepciones, sino unas palabritas para mis compañerxs:

Compañerxs, colegas, directorxs, y secretarixs: En los últimos 4 o 5 años estuve trabajando en virtud de la inclusión de tecnología en ámbitos educativos. Lo que vivimos en las últimas semanas dota de sentido esta inclusión a la vera de una necesidad real ¿qué pasará después? no lo sé. Pero tampoco me preocupa tanto. En estas semanas me vi envuelto en un grupo de profesionales que PIENSA la tecnología, desde sus conocimientos y desconocimientos, que APRENDE y que me ENSEÑA, y no hablo en este caso de tecnología. Pero también me encuentro con un espacio en el que siento poder desarrollarme con ustedes.

En resumen. Ni plataformas, ni dispositivos de mailing, ni fotocopias, ni ningún tipo de “competencia” digital o no determinan o condicionan a los docentes. Es ese entramado que se vive dentro de la escuela y que muy pocas veces es captado por técnicos y científicos educativos lo que hace de la docencia, aún hoy, un espacio digno de ser vivido. Entonces… tal vez sea hora de dejar de discurrir palabras y bits sobre cosas que suponemos claras y hemos de meternos en el barro de la escuela, para desde ahí pensar en con otros, construir con otros una práctica y teoría que trabajen con el espíritu de nuestro tiempo.

Imagen flickrcc Mate “con palo”